23 agosto 2016

Aviso (vacacional) de programación

Agosto es el mes vacacional por excelencia, así que a este blog también le toca parar unos días para tomarse un descanso. Septiembre viene hasta más cargado de nuevas series y proyectos que de costumbre, por lo que, desde hoy y hasta el próximo lunes 5, "El diario de Mr. MacGuffin" va a estar de vacaciones. Hasta entonces, podéis escuchar la quinta temporada, terminada hace poco, de Yo disparé a JR, o echar un vistazo a la Guía del seriéfilo galáctico, o aprovechar para ver todas esas series que dejásteis escapar en invierno. Con septiembre llegan los Emmy y la nueva temporada, y la bola echa a rodar de nuevo. Nos leemos en un par de semanas.

Be seeing you, y tened cuidado ahí fuera.

22 agosto 2016

Tres homenajes a los 80

Es curioso que esa historia de amor de la cultura popular actual con la de la década de los 80 se haya concentrado tanto esta primavera-verano, y eso si ignoramos los relanzamientos en televisión de "MacGyver" y "Arma letal". Ya se ha comentado en varias ocasiones que parte de la culpa de que se recuperen tipos de cine que funcionaban entonces se debe a que quienes los disfrutaron siendo niños entonces están ahora sentados en posiciones de poder en Hollywood, o son guionistas y directores que quieren volver a sentir las sensaciones que aquellas películas les proporcionaron cuando todavía no soñaban con dedicarse al cine y a la televisión. Jeff Nichols, por ejemplo, reconoció que ésa parte de us motivación a la hora de hacer "Midnight Special", una película que podría acompañar, sin problemas, una sesión doble, y maratoniana, con el fenómeno estival de "Stranger things".

Es curioso comprobar las diferentes maneras en las que puede afrontarse un proyecto de este tipo, enraizado en el cine de entretenimiento de esa demasiado mitificada década de los 80. Una es, claramente, el remake o reboot de una franquicia exitosa entonces, como "Cazafantasmas". La cinta original, de 1984, dirigida por Ivan Reitman, encapsula perfectamente ese tipo de cine para toda la familia, pero con algunos chistes un poco más "adultos". En su caso, seguía la tendencia de las comedias un tanto alocadas que habían protagonizado los actores de "Saturday Night Live" al dar el salto al cine, tipo "Desmadre a la americana". La actitud ligona de Bill Murray y que todos los cazafantasmas sean inadaptados sociales (o por "empollones" o por ir a su bola, directamente) era muy clásico de la época, más las aventuras con toques fantásticos.

La versión de 2016 mantiene el mismo espíritu de aventuras para toda la familia, propósito de divertirse y humor incansable, que descansa más en la dinámica que se crea entre las cuatro protagonistas (y su recepcionista). Es un blockbuster contemporáneo, con su tercer acto a lo grande, con el alma de una comedia pequeña de personajes, y acaba pagando el peaje de tener que plegarse justo a esos mandamientos. Pero si el relanzamiento de "Cazafantasmas" está en extremo de estos homenajes ochenteros, en el otro estaría el patchwork de "Stranger things". Lo suyo es más el pastiche, la mezcla afortunada de referencias tan explícitas, que hay planos exactamente iguales a "Cuenta conmigo" (o, curiosamente, a "Under the skin", que no podría estar más lejos de este tipo de cine).

Mete en su coctelera todo lo que les gustaba a sus creadores, los hermanos Duffer, cuando eran niños, de Stephen King a "E.T.", "Poltergeist" o "Dungeons & Dragons", lo agita y sale una historia de niño especial, con poderes, que ayuda a otros chavales y al que persigue el gobierno. Y de un monstruo terrible que aporta el toque más fantástico y menos de ciencia ficción, que es donde se sitúa la ya mencionada "Midnight Special". En ésta hay otro niño con habilidades especiales que emprende una huida, pero aunque el tema y la trama sean claramente ochenteros, el tono de la película es muy de cine indie actual, de drama familiar intimista. O de ciencia ficción de los 70, que también podría valer (su director se confiesa muy fan de "Encuentros en la tercera fase"). Ésta se situaría más en el punto medio, en el de la película que cuenta algo original tomando como inspiración, que no como referencia, aquellas películas.

Música de la semana: "Midnight Special" es también una canción de Creedence Clearwater Revival, pero no va a ser esa nuestra selección de la semana, sino uno de los temas que suena en el final de temporada de "Preacher", una serie que ha quedado claro que es muy fan de Johnny Cash. En este caso, es la versión que Cash hizo de "Personal Jesus", uno de los primeros éxitos de Depeche Mode.

19 agosto 2016

¿Hay que odiar con fuerza para ser un fan de verdad?


Viajemos por un momento en el tiempo hasta el verano de 2010. LeBron James, entonces en su primera etapa en Cleveland Cavaliers, era agente libre y anunciaba que se llevaba "sus talentos" a Miami Heat, donde estaría tres temporadas. La respuesta de los fans de los Cavs fue furibunda: se llegaron a quemar sus camisetas en la calle y, cuando James fue a Cleveland a jugar con los Heat, los abucheos que le caían eran de campeonato. Algunos periodistas deportivos estadounidenses hasta afirmaron que todo ese odio era síntoma de que aquellos eran fans de verdad de los Cavaliers, que no había otro modo de apotyar a un equipo que detestar a tu rival más encarnizado, a tu estrella que se marcha a otro lugar (LeBron volvió después a Cleveland y ha ganado allí un anillo de campeón de la NBA, pero eso es otra historia).

¿Puede aplicarse esta filosofía a la cultura popular? ¿Son más fans los que llevan dos días protestando, de la manera más ofensiva posible, porque Mary Jane está interpretada por Zendaya (una chica negra) en "Spider-Man: Homecoming"? ¿Hay que despreciar por sistema a todo el que no ve una serie del mismo modo que tú? ¿Son seguidores de verdad de "Steven Universe" los que terminaron forzando a una de sus ilustradoras de storyboard a dejar Twitter porque no les gustaba que sus dibujos parecieran sugerir un ship diferente del que ellos apoyaban? Para demostrar ser un fan de los más implicados, ¿es obligatorio perseguir en redes sociales y molestar a constantemente a otros fans que no compartan tus puntos de vista? ¿Hay que demostrarlo acosando a los creadores por Twitter cuando hacen algo que no encaja en la idea mental que yo tengo de la serie, o la película, o los libros?


Así parece estar, ahora mismo, la discusión sobre el estado del fandom en internet. O por ahí es donde tendría que haberse llevado sobre aquellos artículos, de hace meses, que intentaban dilucidar si el fandom estaba roto. Uno de ellos apuntaba que, en las reacciones en redes sociales, la conversación parecía haber girado hacia una cultura de la indignación; la postura por defecto ante cualquier anuncio que afecte nuestro pedazo de cultura pop favorito es estar a la defensiva y gritar que Hollywood aparte sus sucias manos de él. Queremos que aquello que adoramos se mantenga conservado en carbonita, y si alguien osa cambiar algo de él, tiene que ser algo acorde con lo que nosotros pensamos que se podría mejorar.

Es curioso recordar, en medio de todo esto (y por apartarnos un poco de las desagradables connotaciones sexistas y racistas que tienen últimamente muchas de las controversias alrededor del fandom), los monumentales cabreos que se agarraron los fans de las "Star Trek" y "Battlestar Galactica" originales cuando se anunciaron tanto "La nueva generación" como la nueva versión de 2003. Los primeros afirmaban que no podía hacerse "Star Trek" sin Kirk y Spock, y los segundos llegaron a montar su propio grupo para criticar la reimaginación de Syfy, Galactica In Name Only, o GINO, donde protestaban, por ejemplo, porque Starbuck se había convertido, ahora, en una mujer. Cuando ambas series se estrenaron, esas protestas perdieron importancia. Hay muchos GINOs sueltos por internet.