27 marzo 2017

Los demonios de Wynonna


Aunque Syfy lleve ya unos años dedicada a tener más series ambientadas en el espacio, y de ciencia ficción más pura y dura, sigue teniendo hueco para títulos un poco más ligeros y más orientados hacia el fantástico. "Wynonna Earp" es una de esas series, una historia de maldiciones, demonios que escapan del infierno y una joven que es la Elegida para acabar con todos ellos.

Si hay algunas cosas que resultan familiares en ese resumen rápido, es porque la sombra de "Buffy, cazavampiros" es muy alargada en esta serie. Es una adaptación de un cómic pero su creadora, Emily Andras (que viene de "Lost girl"), presentó la serie a la cadena, medio en broma, diciendo que era una mezcla entre Buffy y "Frozen". ¿La razón? Que además de tener una Elegida, el centro de la historia está en la relación entre las dos hermanas Earp, Wynonna y Waverly, que una noche vieron cómo los demonios llegaron a su casa, mataron a su hermana mayor, Willa, e hicieron lo mismo con su padre.

Porque los descendientes del legendario sheriff Wyatt Earp tienen la tarea de acabar con los 77 forajidos que su antepasado mató con su revólver Peacemaker, que por culpa de una maldición regresan a la tierra como demonios. Nadie ha logrado tener éxito en esa empresa, y quizás Wynonna, que no debería ser la heredera y, además, es la primera mujer en asumir esta tarea, pueda tener algo más de suerte. Si, por otro lado, consigue controlar otros demonios personales que la persiguen, como el recuerdo de que fue ella quien mató realmente a su padre y varias estancias en hospitales psiquiátricos porque nadie creía su versión.

Así que Wynonna regresa a casa armada, inicialmente, con el sentido del humor que aplica hasta a las situaciones más complicadas, muy poco aprecio por la autoridad y la reputación en el pueblo de ser una chica que sólo busca problemas. Es una clásica heroína reticente, como si Buffy se hubiera dado a la bebida y a la delincuencia menor para olvidar las cosas terribles que hizo en el instituto. Su camino de redención será asumir el legado de la maldición de los Earp y trabajar al lado de Dolls, un agente del gobierno que investiga actividad paranormal de diverso tipo.

"Wynonna Earp" combina cierto esquema de "demonio de la semana" con la historia de fondo de qué objetivos último tienen estos "renacidos, y con la asunción de su protagonista de su nuevo papel, un papel que ella nunca quiso. Los episodios tienen un tono que tira hacia lo desenfadado y lo ligero, con una Wynonna (Melanie Scrofano) realmente entretenida de ver en acción y algunos demonios bastante conseguidos (y hasta un poco inquietantes), y como suele pasar en estas series, con el paso de los capítulos resulta fácil tomar cierto aprecio por casi todos los personajes. Sí, hay algunos muy pasados de rosca (algún villano), pero la apuesta por la diversión de la serie se agradece. Y realmente tiene una buena protagonista.

Música de la semana: "The Americans" es experta en tomar un éxito de los 80 y darle otro sentido diferente al utilizarlo para ambientar escenas que, generalmente, suelen involucrar un asesinato. Ya lo han hecho con Fleetwood Mac y Soft Cell, y en el tercer episodio de la quinta temporada, esa canción es "More than this", de Roxy Music. Aunque esta semana ha habido competencia, porque ese "Art of fear", de The Grassy Knoll, que cerró el séptimo capítulo de "Legión" podría haber sido la elección musical sin problema.

23 marzo 2017

El buen episodio y el contexto de la serie


¿Puede comprenderse realmente que un episodio de una serie es bueno si lo vemos separado de dicha serie? ¿Se puede apreciar su calidad fuera del contexto que le dan los demás capítulos? ¿Es posible apreciarlo como un ente independiente sólo a través de las interpretaciones de sus actores, o del nivel técnico mostrado en la pantalla, sin tener en cuenta el componente emocional? ¿Y ese componente lo da la experiencia acumulada del resto de capítulos, o queda plasmado en ese fragmento excepcional?

Todas estas preguntas surgen a cuenta de un debate en Twitter sobre "Penny Dreadful" y sobre la calidad de algunos de sus episodios. La aseveración inicial apuntaba que la serie tiene siete u ocho capítulos extraordinarios, pero que los demás eran un aburrimiento. Y ahí entraba la discusión de si ese resto soporífero era necesario para que esos episodios destacados lo fueran realmente, o si podían juzgarse como tal de manera independiente. En Twitter no se llegó a ninguna conclusión, probablemente por una definitiva podría encajar en "Penny Dreadful", pero no podría aplicarse a otra serie.

"Stargate Universe", por ejemplo, tiene un capítulo muy notable, "Time", en el que la tripulación de la nave atraviesa una puerta estelar y se ve atrapada en un bucle temporal. Cada vez que intentan reiniciar su particular Día de la Marmota, algo sale mal, y cuando el episodio termina, no se ha conseguido resolver, en realidad, nada. Pero es un episodio independiente, un bottle episode bastante literal porque, además de transcurrir en una única localización (o casi en una sola), no guarda ninguna continuidad con los capítulos que lo preceden, y en los siguientes no se hace ninguna mención a él. "Time" es un experimento de "Stargate Universe" que funciona como un relato corto y que puede verse sin saber nada de la serie, más que la sinopsis básica.

Sin embargo, "The constant", el episodio que los fans de "Perdidos" siempre ponen en lo más alto de sus listas de mejores capítulos, probablemente no pueda apreciarse igual sin la experiencia de todo lo que ha venido antes que él. La necesidad de que Desmond utilice a Penny como su constante en sus viajes por el tiempo sólo se entiende si hemos sido testigos de las penurias de Desmond en la isla y hemos visto que está allí, precisamente, por culpa de su amor por Penny. Sí, puede ser una historia original de viajeros temporales, pero la fuerza emocional de ese capítulo se pierde visto de manera independiente.

¿Es posible darse cuenta de que un capítulo es bueno sin haber visto nada más de la serie? ¿Se aprecia del mismo modo si nos falta esa continuidad emocional, esa experiencia acumulada?

19 marzo 2017

Un Puño de Hierro con poca pegada


Cuando se estrenó "Escuadrón Suicida", en internet se escenificó un cisma importante entre la opinión que los críticos tenían de la película y la de los fans. Los primeros la destrozaron, y los segundos estaban encantados de su tono cafre (o el intento de tono cafre). Y, sobre todo, los fans se dedicaron a meterse con los críticos que habían considerado que era una mala película, hasta sacándose de la manga supuestas conspiraciones anti-DC y pro-Marvel (como si alguien hubiera elogiado "Thor").

La brecha se ha vuelto a repetir, esta vez, con una propiedad de Marvel, "Iron Fist", la última serie de sus superhéroes de Netflix que faltaba por estrenarse. La crítica la ha tildado, siendo considerados, de floja (y no entramos en una nueva polémica por apropiación cultural que, realmente, llega más de 30 años tarde), pero si nos damos una vuelta por Twitter en este fin de semana de su lanzamiento, es más habitual que encontremos gente a la que la serie no le parece tan mal, y que no entiende de dónde vienen esas malas críticas. Sobre todo después de que "Luke Cage" fuera acogida mejor entre los periodistas (estadounidenses, principalmente) que entre el público.

"Iron Fist" tiene un problema, y es que Finn Jones no es un protagonista con el suficiente carisma para sacar adelante el personaje del heredero de una empresa multimillonaria que se pasa quince años en un reino místico y legendario del Himalaya, tras haber sobrevivido a un accidente de avión en el que mueren sus padres, aprendiendo kung-fu y preparándose para regresar a Nueva York, reclamar su legado y asumir la responsabilidad de ser el Puño de Hierro. Si a eso se le une unos diálogos que se vuelven sonrojantes cada vez que meten referencias a enseñanzas budistas, y que una serie animada como "La leyenda de Korra" tiene mejores peleas y entiende mejor esas enseñanzas de filosofía oriental, podemos hacernos una idea de por dónde van las críticas hacia la serie.

En un panorama tan saturado de series de superhéroes como el actual, éstas tienen que tener una personalidad definida para poder destacar. En el segmento de "millonarios dados por muertos que vuelven convertidos en letales justicieros", el Oliver Queen de "Arrow" funcionaba inicialmente mucho mejor porque apostaba por explorar su sentimiento de culpa, su sensación de que salvar Starling City era su deber y tenía que llevar sobre sus hombros toda la responsabilidad por los males que afectaban la ciudad. Matt Murdock está consumido por su culpa católica en "Daredevil"; Jessica Jones quiere desconectarse, sin demasiada suerte, de todo lo que le rodea, mientras Luke Cage quiere pasar desapercibido en un entorno que no se lo pone nada fácil. ¿Qué pretende Danny Rand? ¿Recuperar su nombre? ¿Y más allá de eso? ¿Qué le motiva?

¿Y a Colleen Wing? ¿Por qué tenemos que creernos esa rabia dentro de ella? ¿Y dónde está la conexión que deberían tener Danny y Joy Meachum? ¿Dónde ese impulso que nos lleve a querer ver no ya más episodios, sino a simplemente terminar el visionado de uno solo? "Iron Fist" está desganada, como si Marvel se hubiera quedado sin ideas y sin chispa para su cuarta serie en Netflix.