09 diciembre 2016

Casi famosos: edición "Westworld"

Con permiso de la sorprendente "This is us", ha sido "Westworld" la serie más comentada del otoño. Entre las teorías de los fans y las versiones de su pianola (disponibles en la banda sonora de su primera temporada), internet no ha dejado de hablar de esta historia de robots autoconscientes, crueles seres humanos y un parque que podría haber aprendido mucho de Parque Jurásico. Así que justo es dedicar una nueva entrega de "casi famosos" a algunos de los protagonistas de la serie, ya fueran anfitriones o visitantes.

Bernard ha sido uno de los personajes que más ha concentrado las especulaciones de los seguidores de la serie. Su intérprete, Jeffrey Wright, es alguien que lleva apareciendo en todo tipo de películas sin que su nombre se haya convertido en realmente conocido hasta, tal vez, la miniserie "Angels in America", en primera instancia, y la saga de "Los juegos del hambre" a un nivel más amplio. Wright ha dado vida a diversas figuras históricas a lo largo de su carrera, como el pintor Jean-Michel Basquiat en "Basquiat", el general Colin Powell en "W" o el clarinetista Sidney Bechet en un capítulo de "Las aventuras del joven Indiana Jones" ambientado en Chicago en 1920.

"Westworld" ha sido, de alguna manera, la recuperación de Thandie Newton, que muy al principio de su carrera consiguió colarse en "Entrevista con el vampiro" como Yvette, la doncella del personaje de Brad Pitt. A partir de ahí, empezó a trabajar con Bernardo Bertolucci ("Asediada"), asumió el papel de Audrey Hepburn en "La verdad sobre Charlie" (remake de "Charada"), estuvo en "Crash", fue la novia que el doctor Carter se trajo de África en "Urgencias" y acabó haciendo de espía y asesina en la serie "Rogue".

Cíclope en "X-Men" fue el salto al estrellato de James Marsden, aunque para entonces había mucha televisión, incluida "La niñera", con Fran Drescher (a la que pertenece la foto), y hasta una tv movie de reunión de "Salvados por la campana". Luego estuvo en "El diario de Noah", "Zoolander", "Encantada", varios episodios de "Ally McBeal" y terminó de demostrar lo bien que canta y baila en "Hairspray". Hasta fue Kennedy en "El mayordomo" y ha prestado su voz a bastantes títulos animados. El último de ellos fue "Wander over yonder".

La encargada de dar vida a Dolores es Evan Rachel Wood, que se hizo famosa, con 14 años, en la película "Thirteen", pero que para entonces no era ninguna debutante. Había trabajado de niña en series como "Profiler" o "American Gothic", y con 11 años había participado en "Prácticamente magia", aquella película con Sandra Bullock y Nicole Kidman como brujas. Tiene una carrera bastante ecléctica, de "Across the universe" o "Si la cosa funciona" a "True Blood", la miniserie "Mildred Pierce" o una cinta indie distópica con Ellen Page titulada "En el bosque".

Uno de los personajes al que esperamos ver más en la segunda temporada es Armistice, la pistolera letal a la que interpreta la actriz noruega Ingrid Bolso Berdal, que tiene algunos trabajos anteriores realmente peculiares. Uno de ellos, por ejemplo, es "Going postal", una adaptación que Sky 1 hizo en 2010 de historias del Mundodisco de Terry Pratchett. Con ella participaba en la miniserie hasta Claire Foy, que ahora es la reina Isabel II para Netflix en "The Crown".

07 diciembre 2016

El breve vida de "Good girls revolt"


A finales de octubre, y con muy poca promoción, Amazon lanzaba "Good girls revolt", una serie sobre la demanda que varias mujeres pusieron a la revista Newsweek para que las reconociera como redactoras, a finales de los 60. Ellas hacían la investigación de los temas y buscaban declaraciones para las historias, que luego escribían y firmaban los hombres, ain que ellas tuvieran la oportunidad de dar ese paso. Un libro de Lynn Povich contó inicialmente la historia de estas mujeres que querían no sólo que su labor fuera reconocida, sino que se les diera la oportunidad de escribir también historias para la revista, no quedarse atascadas en el "trabajo sucio" previo, y la serie dramatiza ese momento utilizando figuras reales como Nora Ephron o Eleanor Norton.

La ambientación en los 60, y en una oficina con una clara división entre géneros, llevó enseguida a que las primeras críticas de la serie la compararan, desfavorablemente, con "Mad Men", pero incluso aunque hubiera quienes encontraban cosas interesantes, toda esa conversación quedó diluida por los coletazos finales de la campaña electoral estadounidense y por las reacciones a la victoria de Donald Trump, el 8 de noviembre. En ese clima mediático (y con el estreno de una serie mucho más "pintona" a priori como "The Crown" muy poco después de las elecciones), "Good girls revolt" quedó bastante eclipsada. El gran problema de la época del Peak TV es justo ése, conseguir que los estrenos logren sobresalir de la marea de novedades que cae sobre los espectadores continuamente. El título de Amazon no lo había logrado de primeras, pero quizás pudiera ir consiguiendo un poco de atención más adelante, cuando la gente que sólo ve series en maratones la fuera descubriendo.

Para eso, las plataformas tienen que exhibir una gran paciencia y confiar en que sus novedades acabarán encontrando un público que las haga rentables. Pero da la sensación de que Amazon no terminaba de ver las cosas claras con "Good girls revolt" porque la canceló hace apenas un días, cuando su primera temporada cumplía un mes disponible en el servicio. La decisión sorprendió a los expertos por la rapidez con la que se había tomado; en estos lanzamientos de toda la tanda de capítulos al mismo tiempo, un mes suele ser un periodo demasiado breve para hacerse una idea de si la serie tenía futuro o no. Según adelantaba The Hollywood Reporter, al jefe de Amazon Studios no le gustaba "Good girls revolt" y no creía que pudiera ser un activo importante para ellos durante la temporada de premios televisivos (donde "Transparent" y sus películas indies los están haciendo muy conocidos), así que optó por darle carpetazo.

El estudio, Sony, ha afirmado que le buscara otra cadena, pero es la actitud de Amazon lo que más llama la atención, más parecida a una cadena en abierto. "Good girls revolt" no es la primera serie que Amazon cancela tras sólo una temporada; "Mad Dogs" también cayó tras haber cumplido apenas un mes disponible en la plataforma. Kate Aurthur, de Buzzfeed, publicaba en Twitter unas declaraciones de la showrunner, Dana Calvo, en las que afirmaba que los datos propios de audiencia de los que disponían apuntaban que había potencial para ir ganando nuevos espectadores, y que no comprendía el razonamiento detrás de la decisión de Amazon. Pero esas declaraciones también indican un problema potencial muy serio para las relaciones entre creadores, estudios y las plataformas de streaming, y es que éstas no dan datos de audiencia de sus series no ya al público, sino ni siquiera a los responsables de esos programas.

La opacidad de Netflix y Amazon en ese aspecto lleva ya cierto tiempo siendo criticada por la prensa, que tiene que fiarse de que, por ejemplo, Ted Sarandos diga que "Madres forzosas" ha sido su estreno más exitoso del año, y parece que los estudios se han cansado igualmente de ella. Para las plataformas es una posición muy ventajosa porque, a la hora de negociar renovaciones de contratos, tienen ellas todos los ases, lo que a la larga va a crear problemas con agentes que no quieran pasar por ese aro. La empresa Symphony ha empezado a ofrecer una solución para las productoras al hacer una estimación de la audiencia de una serie reconociendo su banda sonora, pero las plataformas descartan esos datos como poco fiables. La rápida cancelación de "Good girls revolt" (a la que Symphony daba muy buenos datos), y cómo se la ha tomado Sony, puede indicar que una guerra por estas cifras se avecina en el horizonte.

05 diciembre 2016

El centro del laberinto


ALERTA SPOILERS: Si no habéis visto el final de temporada de "Westworld", mejor hacedlo y volved aquí después. No me obliguéis a enviar a Wyatt a por vosotros.

"El laberinto nunca fue para ti". Esa frase que Robert Ford le dice al Hombre de Negro en su primer encuentro en aquella tabernucha en el parque adquiere su pleno significado al final, cuando llega la hora de las respuestas. William (sí, los fans acertaron con otra de sus teorías, intrascendentes para lo que la serie busca contar) nunca ha comprendido cuál es el verdadero juego. Sí, sabe que Westworld saca a la luz la verdadera naturaleza de los visitantes, y también que él lo salvó de la quiebra tras la muerte de Arnold, pero se le escapa el verdadero sentido de todo. No sólo el laberinto no era para él, sino que el propio parque no era para los huéspedes humanos: era para que los robots anfitriones pudiesen despertar.

Eso ha mostrado toda la primera temporada de "Westworld", y la explicación que Ford le da a Dolores sobre las intenciones de Arnold, y las suyas propias, se puede adjudicar a esos diez episodios inaugurales. Hacían falta tiempo y sufrimientos (y la capacidad para recordarlos y aprender de ellos) para que los robots pudieran adquirir consciencia. Unos han ido más rápido que otros (como Maeve, que se resiste a pensar que hasta su despertar esté controlado de algún modo), pero al final la clave de todo estaba en Dolores. El laberinto era para ella, era una prueba que debía determinar si había adquirido ese plano superior de pensamiento. Para Arnold, confirma que está viva y que están a punto de cometer un terrible y monumental acto de crueldad si abren el parque. Para Dolores, es el ejemplo de que, como diría Oliver Queen, tiene que convertirse en alguien diferente, en algo diferente, si de verdad pretende escapar del bucle y ser su propia dueña.

No parece que el giro de que Dolores era Wyatt fuera de las teorías más populares sobre la serie, pero lo cierto es que tampoco importa. "Westworld" ha estado explorando lo que significa llegar a ese plano superior de razonamiento, el dolor y las equivocaciones que eso implica, y lo ha hecho utilizando como estructura de su narrativa la misma manera entremezclada con la que Dolores, Maeve y Teddy experimentan sus recuerdos (y Bernard, en cuanto se pone a explorar su verdadera identidad). Para Dolores, el pasado y el presente son indistinguibles, porque su yo del pasado, esa Alicia convertida en el Conejo Blanco, es la que ha guiado siempre sus pasos hacia el centro del laberinto, hacia el cerebro humano escondido en la pintura de Miguel Ángel sobre la creación de Adán. Y teniendo en cuenta que la violencia es la que domina Westworld, tiene sentido que sea un acto de violencia el que represente el final de su camino. "Estas delicias violentas tienen violentos finales".

Jonathan Nolan, Lisa Joy y J.J. Abrams han explicado que el caos será lo que rija la segunda temporada de la serie, el caos y la respuesta a las preguntas que asedian a Maeve durante toda la temporada. ¿Realmente está controlando sus decisiones y acciones? ¿Son parte de su programación? ¿O de verdad han despertado? ¿Y qué implica estar "despierto"?